15 jun 2006

Trocitos de vosotros

Colecciono trozos. Son fracciones de segundo de personas. Las guardo en la memoria para recuperarlas cuando no estoy. Cuando pierdo. Cuando ya no más.

Entonces, os recopilo, despacio: Busco las manos de Carlos Orden, jugando con cualquier cosa mientras habla por teléfono; el pelo de Tania, que me saluda por las mañanas cuando ella, sin saberlo, camina delante de mí al bajar del tren; La espalda de Fathi, capaz de albergar un aeropuerto; la risa de César, que se estrena cada vez como si jamás hubiese estado de buen humor; el color de los ojos de Analía, transparentes como canicas de cristal; los collares de Pilar, con cuentas tan gordas como cerezas, que le hacen parecer la niña árbol; la forma en la que Úrsula se desliza por el pasillo, como los gatos; el humor de Miguel Ángel, que me recuerda de golpe que sigo aquí; la mirada de Paloma, niña traviesa en busca de cómplices para su última trastada; las manos de Pablo, cuando me acaricia la nuca con el pulgar; los abrazos regulables de Juanjo, que me aprieta hasta estrangular.

Por vosotros estoy.