16 jul 2007

Par lui même

Ratonov me ha enviado la mota negra. Debo, supongo, escribir ocho inconfesables, y enviar la mota a otras ocho víctimas. ¿Conozco yo a tantas? Allá voy:

1. De pequeña jugaba a las muñecas sin tocarlas. Las sentaba una frente a la otra e imaginaba sus conversaciones. Podía pasar horas mirándolas, sin apariencia de juego, inmersa en una larguísima charla entre seres de plástico que se lo contaban todo, todo, todo.
2. Decir no me hace sentir culpable.
3. Soy adicta a la cafeína y al chocolate.
4. Mi pie derecho es mayor que el izquierdo.
5. Echo de menos que alguien confíe en mí. No tener que demostrar nada. Que me quieran tal cual.
6. Las personas con complejo de superioridad moral me producen aburrimierdo. Ahora tengo a dos de las que no me puedo librar y necesito salir huyendo, lejos de sus falsas sonrisas, de su amistad fingida, de su crítica hiriente a las espaldas.
7. Voy al psicólogo desde hace tres semanas.
8. No he lavado el coche en dos años y medio. ¡El parabrisas sigue siendo transparente!