4 mar 2010

Brillo

Ya soy el ojo por el que enhebras el jugo de tus axones.
Ya mis pestañas dibujan la sombra de tu historia oculta.
En la risa de la tarde final, luz de membrillo,
nutro mi paleta de esponjas.
Para leerte fuerte en el azul denso, muda por tu baile nuevo.
Así te veo: a través de una distancia que ya voy aprendiendo a calcular, para saber, con certeza matemática, la cercanía de tus instantes.