Quiero ser tratada como ciudadana del mundo.
Que la diversidad no sea excusa para cerrar fronteras.
Que las fronteras no sean base de ningún poder.
Que el poder no sea origen de jerarquías.
Que las jerarquías no lleven a la servidumbre, a la obediencia por el miedo.
Que obedecer no implique mayor seguridad, mayor riqueza.
Que la riqueza no conduzca a reforzar fronteras.
Que las fronteras no lleven a reforzar las diferencias.
Propongo empezar desde abajo, en horizontal, y hasta el infinito y más allá.
¿Fundamentos? Cooperación abierta, honestidad, libertad para pensar, para expresar.
¿Herramientas? Bancos de tiempo, grupos de trabajo, apoyo mutuo. Sin partidos, sin estructuras, sin organigramas.
Yo puedo empezar por aprenderme el nombre de mis vecinos. Por saberme el nombre de todas las personas que trabajan en mi empresa. Me pongo con ello.
¿Deseos? Que Merkel sea sólo una más entre nosotros. Que se ofrezca a enseñar alemán a cambio de un mes de alquiler. Que si vuelve a intentar decirle a Europa lo que tiene que hacer, nos limitemos a sonreír y a decirle: "Bueno, hoy se te ha vuelto a olviar tomarte la pastilla; venga, tranquila, ya pasó, ahora eres como todo el mundo, ¿recuerdas?"
Beso la bandera de la Tierra:
¿Alguien más quiere un planeta de todos?
