Porque tengo el poder de ponerme frente a tus ojos e irrumpir en ellos.
Porque estás vivo para verme, para saber que yo.
Porque cada minuto es tiempo perdido para capturar la experiencia de saberse vivo, de sentir que estás sintiendo, de entender que un día todo dejará de estar para ti, porque tú ya no.
Porque en el infinito de mundos, de instantes, de vidas que una vez fueron, tu estás.
Porque la vida es nuestra partitura por concebir.
No dejes de escribir. No dejes sin crear la música de tu aliento.
No dejes de hacer saber a los demás que estás.
No te venzas a la pereza de la existencia como debe ser, como ha sido de toda la vida.
Por una vez, grita.
Por una vez, abre los ojos.
Por una vez, que el color del mundo sea tuyo y lo esparzas a los cuatro vientos.
Porque cuando quieras coger el pincel para dibujarte, quizá ya no seas.
No esperes. Vive, mírame.
Porque estás vivo para verme, para saber que yo.
Porque cada minuto es tiempo perdido para capturar la experiencia de saberse vivo, de sentir que estás sintiendo, de entender que un día todo dejará de estar para ti, porque tú ya no.
Porque en el infinito de mundos, de instantes, de vidas que una vez fueron, tu estás.
Porque la vida es nuestra partitura por concebir.
No dejes de escribir. No dejes sin crear la música de tu aliento.
No dejes de hacer saber a los demás que estás.
No te venzas a la pereza de la existencia como debe ser, como ha sido de toda la vida.
Por una vez, grita.
Por una vez, abre los ojos.
Por una vez, que el color del mundo sea tuyo y lo esparzas a los cuatro vientos.
Porque cuando quieras coger el pincel para dibujarte, quizá ya no seas.
No esperes. Vive, mírame.