Las manzanas y las peras tienen un corazón fácil de encontrar. Si las partes a gajos con un cuchillo, acabas dando con él en seguida. Pero las naranjas, esas esferas que ya vienen preparadas del árbol para comer, con cáscaras que no requieren de cuchillo, con gajos que se abren con los dedos... ¿Tienen corazón?
Entre los gajos hay un manojo de hilos blancos, blandos, como de papel mojado. ¿Es eso el corazón de una naranja?
A veces, las naranjas vienen con hijos. Es una especie de cabeza que aparece en un extremo, como si le naciera a la naranja la boca de un erizo de mar. Pero para eso, hay que saber que los erizos marinos tienen dientes, que se distribuyen de forma circular, de manera algo asombrosa. Como los hijos de las naranjas, por fuera.
Pero volvamos al corazón. Lo entendemos como un músculo potente, compacto, con entidad propia. Y aunque el corazón de una manzana no está tan definido, nos basta con encontrar cierta resistencia en el cuchillo para creer en su existencia.
¿Cómo distribuyen sus sentimientos las naranjas? Si no tienen un sistema centralizado, como nosotros, sino unos finos hilos que recorren la naranja entera, ¿amarán con todo su cuerpo? ¿Tendrá cada gajo una unidad interdependiente de emociones? ¿Cada gajo podrá enamorarse por separado? ¿O envía por los finos hilos de sus conductos un mensaje al resto de gajos para comunicar a los demás lo que siente?
Es como si se nos pudiera enamorar un pie o un brazo. De pronto, sale a correr tras otra persona, o se empeña en darle abrazos, a pesar de nosotros mismos.
Menos mal que las naranjas no echan a andar.
Ahora que lo pienso, las pepitas de las naranjas están dentro de los gajos. ¿Es entonces cada gajo un corazón, y los hilos blancos lo que queda de la naranja? ¿Es una naranja un montón de corazones juntos? Diez corazones latiendo al unísono, conectados por un haz de hilos blancos. Encerrados en una cápsula protectora que arrancamos con las manos para devorarlos.
¿Qué sentirán diez corazones encapsulados? ¿Cómo será tener un corazón conectado a otros nueve? ¿podrán sentir lo que siente el otro? ¿mezclar sus sentires hasta crear un sentimiento nuevo? Por aquello que dicen que 1+1 es más que 2. Rojo y amarillo fundidos en un color a estrenar.
¿Sentirá entonces un gajo que le desprenden de la conexión con sus otros nueve hermanos? ¿Les estaremos rompiendo su vínculo emocional? ¿Mordisqueamos sin saberlo sus músculos motores rellenos de jugo? Jugo de naranja para conservar las emociones frescas.
Preparar un zumo de naranja de pronto me parece algo atroz. Creo que necesito descansar.
Entre los gajos hay un manojo de hilos blancos, blandos, como de papel mojado. ¿Es eso el corazón de una naranja?
A veces, las naranjas vienen con hijos. Es una especie de cabeza que aparece en un extremo, como si le naciera a la naranja la boca de un erizo de mar. Pero para eso, hay que saber que los erizos marinos tienen dientes, que se distribuyen de forma circular, de manera algo asombrosa. Como los hijos de las naranjas, por fuera.
Pero volvamos al corazón. Lo entendemos como un músculo potente, compacto, con entidad propia. Y aunque el corazón de una manzana no está tan definido, nos basta con encontrar cierta resistencia en el cuchillo para creer en su existencia.
¿Cómo distribuyen sus sentimientos las naranjas? Si no tienen un sistema centralizado, como nosotros, sino unos finos hilos que recorren la naranja entera, ¿amarán con todo su cuerpo? ¿Tendrá cada gajo una unidad interdependiente de emociones? ¿Cada gajo podrá enamorarse por separado? ¿O envía por los finos hilos de sus conductos un mensaje al resto de gajos para comunicar a los demás lo que siente?
Es como si se nos pudiera enamorar un pie o un brazo. De pronto, sale a correr tras otra persona, o se empeña en darle abrazos, a pesar de nosotros mismos.
Menos mal que las naranjas no echan a andar.
Ahora que lo pienso, las pepitas de las naranjas están dentro de los gajos. ¿Es entonces cada gajo un corazón, y los hilos blancos lo que queda de la naranja? ¿Es una naranja un montón de corazones juntos? Diez corazones latiendo al unísono, conectados por un haz de hilos blancos. Encerrados en una cápsula protectora que arrancamos con las manos para devorarlos.
¿Qué sentirán diez corazones encapsulados? ¿Cómo será tener un corazón conectado a otros nueve? ¿podrán sentir lo que siente el otro? ¿mezclar sus sentires hasta crear un sentimiento nuevo? Por aquello que dicen que 1+1 es más que 2. Rojo y amarillo fundidos en un color a estrenar.
¿Sentirá entonces un gajo que le desprenden de la conexión con sus otros nueve hermanos? ¿Les estaremos rompiendo su vínculo emocional? ¿Mordisqueamos sin saberlo sus músculos motores rellenos de jugo? Jugo de naranja para conservar las emociones frescas.
Preparar un zumo de naranja de pronto me parece algo atroz. Creo que necesito descansar.