21 mar 2018

El presente maestro

Un hombre sabio me ha regalado un charco de agua. De lejos, he visto al sol jugando a la rayuela sobre su piel líquida. Curiosa, me acerco para intuir su hondura. Veo mi rostro cautivo tras la superficie opaca. Hinco un palo nudoso hasta tocar fondo. Es más profundo de lo que en principio parecía. Imagino qué supondrá mi charco para una hormiga espía: todo un océano por sortear sobre una hoja caída. Del palo surgen hondas perfectas, que dibujan rosquillas gigantes sobre mi reflejo hendido. ¡Que gran juego de simetría!
Sé que nadie lo creó para mí. Sé que no me pertenece, aun siendo un gran presente. Sé que no puedo llevarlo conmigo, pero siempre regreso para encontrar en él mi sonrisa.


No hay comentarios: