No entiendo la dimensión del alma. Por qué hay personas con una sensibilidad reducida. Para ellas no hay gafas, ni rampas, ni educación especial. Como mucho, podrán ser diagnosticadas de algún trastorno de la conducta o de la personalidad y asitir a terapia. Pero, ¿puede un psicólogo redimensionar el alma de otra persona? Creo que no.
Imagina a un enfermo de ELA, esa enfermedad que te va limitando, día a día, la movilidad hasta dejar tu cuerpo convertido en un muñeco de trapo sin relleno.
Imagina que le quedan unos meses de vida y lo sabe.
Imagina que esa persona se quiere reunir con otras para compartir su tiempo tasado, sus ideas trabajadas, su información, conocimiento y esfuerzo, para mejorar su entorno y hacerlo más accesible para los que vengan detrás.
Imagina que las otras, que conocen su situación y su entrega, le convocan a reunirse en la primera planta de un edificio sin ascensor.
Lo peor no es que creen que el del alma escueta es la persona con ELA por no conformarse con quedarse esperando fuera y que luego alguien se lo cuente. Es que necesitan hacérselo creer a él y a todos los demás.
Aquí mi historia. 50 m3 a mi alrededor. A cada estímulo que sobrepasa la barrera de mi memoria de pez.
10 jun 2019
De alma escueta
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