El moco es íntimo (o eso dice Tania). ¿Porque sale de nuestro interior? Igual que las babas, el flujo menstrual, el sudor o el esperma. E incluso las lágrimas. Todo lo que expelemos es íntimo. Incluso, algunos se empeñan en devolverlo al interior. Los niños se comen los mocos, las putas se tragan el esperma, y un obrero de la construcción el año pasado me dijo que quería comerme la regla a cucharadas. Interesante.
Los mocos no se enseñan. Enseñamos nuestras ideas, presumidos ante la intención de ser brillantes, pobres. Enseñamos nuestro cuerpo con la intención de gustar a quien nos gusta. Enseñamos nuestra alma a quienes sentimos. Pero los mocos no. Ésos no se enseñan. Verdes, líquidos, pringosos, compactos (de los que te arrancan los pelos de la nariz al salir) son entes ocultos que guardamos con sumo cuidado dentro del pañuelo, para luego tirarlo y olvidarnos de lo que una vez fue tan nuestro.
¿Despreciamos lo que genera nuestro cuerpo? Quizá es porque todo huele. Excepto las lágrimas. Porque incluso hasta los mocos a veces también. Las lágrimas no. Por eso nos atrevemos, incumplimos la norma y en ocasiones -las menos- mostramos en público una parte nacida de nuestro interior. No huelen, no son peligrosas. Todo lo otro, lo nuestro, lo expelido, es restringido al terreno de lo cuidadosamente íntimo. Será para creernos entes de razón, inoloros, no animalescos.
¿No tenemos derecho a lo corpóreo? Derecho a los mocos. A expeler. A oler. A defecar. A menstruar. A dejar un rastro visible de que nuestro cuerpo es tan biológico como el de cualquier animal. Derecho a demostrar que no somos racionales. ¡Ave, excrementos!
1 comentario:
Di que sí! Y las mujeres tenemos bello!!! Porque estamos sanas!!!Basta ya de la tiranía de "lo natural es feo" Es una contradición.
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